
El momento en el que vi esas dos rayitas rosas, mi mundo se puso de cabeza. Acababa de casarme. Apenas había aceptado que, probablemente, la maternidad no estaba en mis planes. Había construido una carrera, viajado por el mundo y creado una vida de la que me sentía orgullosa. Y aun así, ahí estaba yo, en mi luna de miel, mirando una prueba de embarazo positiva.
Definitivamente hay pros y contras de tener un bebé en tus 40s. Es un mundo completamente distinto al que vivieron mis amigas que tuvieron hijos en sus 20s o a principios de sus 30s. Aquí te comparto lo bueno, lo malo y lo complicado de tener un bebé cuando estás en lo que médicamente llaman “edad materna avanzada”.
Aunque el mundo médico suele enfocarse en los factores de riesgo, la realidad es que sí hay ventajas de convertirte en mamá cuando ya tienes más camino recorrido.
Para cuando llegué a mis 40s, ya tenía casi dos décadas construyendo mi carrera. Económicamente estaba mucho más estable que en mis 20s. Eso significó no tener que cargar con el estrés financiero que muchas mamás jóvenes enfrentan. También pude usar el dinero como una herramienta para adaptarme a la maternidad. Pude contratar ayuda: una niñera y una enfermera nocturna que me ayudaron a sobrevivir esos primeros meses tan duros. Esa estabilidad me permitió hacer espacio para mí, para mis necesidades y para seguir persiguiendo mis metas mientras aprendía a equilibrar todas mis nuevas responsabilidades como mamá.
La persona que eres en tus 40s suele ser muy distinta a la que eras en tus 20s. Ya navegaste amistades, cambios de carrera y retos personales. ¡Yo pasé por dos divorcios, demandas legales, volví a casarme desde mis 20s! Hoy me siento mucho más segura de quién soy, de lo que quiero, de lo que necesito y de cuáles son mis valores.
Recibí muchísimos consejos no solicitados incluso antes de que naciera mi hija. Mi seguridad en mí misma me ayudó a confiar en mi intuición y a poner límites con personas que, aunque “bien intencionadas”, no me estaban apoyando de verdad. Ese nivel de autoconciencia también me ayudó a reconocer que estaba atravesando por una depresión posparto desde etapas muy tempranas. Pude identificar las señales de alerta porque estoy muy conectada con lo que es normal para mí.
Cuando estaba tratando de embarazarme, siendo honesta, hubo muchas lágrimas y frustración. Pero al mismo tiempo, pude mantener las cosas en perspectiva. Sabía que no quería someterme a tratamientos de fertilidad. Quería embarazarme de forma natural y, si no sucedía, estaba preparada para aceptar que tal vez la maternidad no era para mí. No estoy segura de haber tenido esa claridad en mis 20s.
Cuando el embarazo finalmente sucedió, justo en el momento menos esperado, pude fluir y aceptar que lo que tenía que pasar, iba a pasar. Sé que lo que es para mí, no me va a pasar de largo. Confío en el proceso.
Claro que todavía me frustro cuando mi bebé no duerme o cuando no logro entender por qué está llorando. Pero también he vivido lo suficiente como para saber que la mayoría de los problemas son temporales. Esta es una etapa. Voy a salir adelante y va a valer la pena.
Un estudio realizado en 2016 encontró que las mujeres que tuvieron un bebé después de los 35 años tenían mejor memoria, mayor control de la atención y mejor capacidad para resolver problemas en edades más avanzadas. Otros estudios también han mostrado que tener un bebé más adelante en la vida puede retrasar la menopausia. Así que, aunque los doctores te hablen mucho de los riesgos, también puede haber algunos beneficios de salud escondidos por ahí.
No soy una experta en la fertilidad, pero he aprendido una que otra cosa sobre los riesgos de embarazarse y dar a luz a una edad más avanzada. Si quieres embarazarte en tus 40s, es posible que te encuentres con algunos obstáculos en el camino. No intento ser negativa, solo honesta. Creo que saber qué esperar es el primer paso para tomar buenas decisiones y prepararte para los retos que puedan surgir. Así que aquí va todo lo que deberías saber.
Mi doctora fue muy directa sobre los riesgos que vienen con un embarazo “geriátrico”. Aprendí que entre mayor es tu edad, más viejos son tus óvulos, lo que puede dificultar el embarazo. Los óvulos más viejos también tienen mayor probabilidad de presentar alteraciones cromosómicas, que son la causa principal de los abortos espontáneos.
Supongo que eso explica por qué me tomó tres largos años lograr embarazarme, incluso tomando vitaminas prenatales, llevando una dieta saludable y haciendo ejercicio.
Cuando logras embarazarte en tus 40s, también existe un mayor riesgo de complicaciones como embarazo ectópico, diabetes gestacional y defectos genéticos.
Pero no dejes que los riesgos te alejen de tu sueño. ¡Todo en la vida implica riesgos! Existen pruebas genéticas y estudios de calidad de óvulos y esperma que pueden ayudarte a entender mejor tus probabilidades.
¡Claro que sí! Yo soy prueba viva de ello. Muchas mujeres tienen embarazos saludables a una edad avanzada. Yo tuve un embarazo hermoso. Incluso durante el primer trimestre seguía haciendo ejercicio y comiendo bien. Literalmente estuve radiante todo el tiempo y no tuve ninguna complicación ni durante el embarazo ni en el parto. Fue increíble.
El embarazo y la maternidad son un TRABAJO pesado. Estoy en muy buena condición física y aun así me cansa muchísimo. Aunque sé que ser mamá es demandante a cualquier edad, definitivamente se siente más en los 40s. Por eso, para las mamás mayores, priorizar la salud, la alimentación, el movimiento y el descanso no es negociable.
Puede que te encuentres en un círculo social distinto al de otras mamás primerizas. Mientras tus amigas están hablando de mandar a sus hijos a la universidad, tú sigues cargando la pañalera con una mancha de vómito en el hombro. A veces puede sentirse solitario. Pero también tiene su valor tener amigas que ya pasaron por todo eso. Contar con una comunidad de mujeres que te acompañen en la maternidad, sin importar la etapa de la vida en la que estés, es súper importante. Ninguna de nosotras nació para hacer esto sola.
Desde que empecé a compartir esta parte de mi historia, he recibido muchos mensajes pidiéndome tips para lograr embarazarte en tus 40s. No soy experta, pero aquí van algunas cosas que he aprendido y que pueden ayudarte:
Prioriza tu salud: Tu cuerpo siempre es tu activo más importante, pero si quieres embarazarte, lo es todavía más. Enfócate en nutrirte bien, moverte de una forma que se sienta bien para ti y descansar lo suficiente. No solo mientras intentas embarazarte, sino también durante el embarazo y el posparto.
Disfruta la aventura: No permitas que nadie te haga sentir “demasiada vieja”. Tú decides cómo y cuándo vivir tu vida. Nadie más puede decirte en qué momento tienes que hacer las cosas. Traes contigo un nivel de sabiduría, paciencia y estabilidad que es increíblemente valioso en la maternidad. Adueñate de eso con seguridad.
Habla abiertamente con tu pareja: La maternidad en esta etapa de la vida puede poner una presión distinta en la relación. Al final, probablemente llevaban ya un buen tiempo siendo solo ustedes dos. Hablen con honestidad sobre sus miedos, expectativas y necesidades durante todo el proceso. Tener un bebé es un gran cambio para ambos. Encuentren formas de apoyarse mutuamente.
Tener un bebé en mis 40s ha sido la experiencia más retadora y gratificante de mi vida. Hay días en los que estoy agotada y me pregunto en qué estaba pensando. Y hay otros en los que miro a mi hija y siento un amor tan profundo que no puedo ni describirlo.
La realidad es que no existe una edad “perfecta” para convertirse en mamá. Cada etapa de la vida tiene sus propios pros y contras. La maternidad en tus 40s es un viaje de redescubrimiento. No solo estás criando a un hijo; también estás redefiniendo quién eres. Es una transformación hermosa, a veces caótica, pero profundamente poderosa.
Si estás en este camino, quiero que sepas que no estás sola. Tienes la fuerza, la sabiduría y la resiliencia para ser una mamá increíble. Disfruta el proceso y date gracia en el camino.
Change more than just your body

